El funcionamiento del capital privado tiene dos vertientes; según uno sea prestamista o prestatario. En este caso la figura del inversor corresponde a la del prestamista. El proceso que envuelve la concesión del crédito desde que se da el dinero hasta que se recupera es muy sencillo.

Lo primero que hace nuestra empresa de intermediación financiera es captar el cliente. Esto se produce gracias a las acertadas campañas de comunicación y publicidad desplegadas con anterioridad. Por medio de nuestro posicionamiento en Internet recibimos una media de 20.000 visitas al mes con expectativas crecientes.

Este hecho unido a la publicidad situada en prensa y en el centro de la ciudad de Valencia, donde se sitúan las oficinas, nos permiten captar un considerable número de peticiones crediticias por semana.

Muchas de las operaciones se firman fuera de la Comunidad Valenciana ya que Wilgest S.L. trabaja en toda España, península e islas.

Una vez se obtiene la información de los clientes que reúnen las condiciones y las cantidades demandadas, el inversor recibe un paquete por el que debe expresar su interés. Existe por tanto total libertad para rechazar cualquier operación si no es del agrado del inversor.

Si finalmente se decide aceptar el préstamo, el prestamista y el prestatario firmarán un contrato ante notario por el que el prestamista se compromete a prestar la cantidad demandada a cambio de su devolución en un periodo de tiempo estipulado (no superior a 15 años) que se producirá por medio del pago de cuotas mensuales a un 8´95%-15% de interés anual.

Este tipo de interés es el que funciona en tarjetas de crédito y está muy cercano al que ofrecen algunas instituciones de crédito tradicionales que llegan a trabajar hasta el 14%.

Si todo se resuelve según lo previsto el dinero será devuelto mediante pagos mensuales, junto con los intereses, en el plazo acordado en la cuenta bancaria del inversor.

¿Qué sucede si el cliente no paga?

Si el prestatario expresa una conducta reacia al cumplimiento del acuerdo por medio del impago de parte o el todo de las cuotas mensuales se iniciará un proceso de ejecución hipotecaria.

Normalmente al segundo mes de impago se envía una comunicación extrajudicial por medio de un Burofax. Si el cliente persiste en su actitud se inicia el procedimiento legal que llevará a la venta forzosa de la propiedad por medio de una subasta pública.

Este proceso puede demorarse de 5 a 8 meses, tiempo tras el cual la vivienda será adjudicada a otro propietario o, en caso de no haber ninguna oferta, al inversor.

Una vez realizada la venta, parte de los ingresos producidos por la transacción estarán obligatoriamente destinados a saldar la deuda. Ya que los préstamos sólo se realizan sobre un 20-30% del valor de tasación de propiedades libres de cargas el prestamista siempre recibirá lo acordado o, en su caso, la propiedad en sí.